El elemento primario de estos equipos es la célula o galga extensiométrica. Esta consiste en un puente de wheatstone, en la que tenemos tres resistencias fijas y una variable, la cual varia su resistencia de forma directamente proporcional a la fuerza a la que es sometida. Suele estar encapsulada en resina y son por lo general muy resistentes y estables. Estas células según su fabricación pueden trabajar a la compresión, empujándolas; a la tracción, tirando de ellas; a la flexión, doblándolas; y a la torsión, retorciéndolas.
Todas las células tienen unas características, de las cuales estas son las principales: Carga máxima, Tensión máxima y mV/V. Esta última característica os la voy a explicar para que sepáis cuando midáis mV en una célula a que peso corresponde, y para ello lo mejor un ejemplo:
Con estos datos tenemos que el valor máximo de mV que podemos medir es de 20mV (2 mV/V * 10 Vcc), y que este valor lo tendremos con una carga de 200 Kg, a partir de aquí podemos calcular el peso que soporta la célula con una simple regla de tres. Tenemos que tener en cuenta que por lo general toda báscula tiene una tara, que es el peso en vacío de ésta, el cual corresponde al peso de la estructura o plataforma de pesaje, por lo que en una báscula pocas veces mediremos 0 mV. Dado que la señal generada es de mV, los cables son apantallados y las fuentes de alimentación muy estabilizadas.
En básculas de gran tonelaje, nos encontramos que tenemos más de una célula. Entonces utilizamos una Caja Suma, que no es ni más ni menos que poner todas las células en paralelo y obtener una salida que es la suma de todas esas células.
También veremos que los cables tienen muchas veces seis cables, esto se debe al llamado sense, que son dos cables de retorno de la alimentación y que sirven para detectar una rotura o derivación del cable de la célula.